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Juan Alonso Villabrille y Ron
Virgen de la Amargura
La Virgen de la Amargura es una de las imágenes más queridas y representativas de la Cofradía El Descendimiento y Santo Cristo de la Buena Muerte.
Esta dolorosa, atribuida a Juan Alonso Villabrille y Ron y fechada hacia 1727, fue concebida originalmente como imagen devocional para la Capilla de la Buena Muerte, donde permanece vinculada a la historia de la Cofradía.
De pequeño tamaño y gran expresividad, María aparece abatida y con la mirada elevada hacia el cielo, transmitiendo el profundo dolor ante la Pasión y muerte de su Hijo. Su iconografía está inspirada en la célebre Virgen de las Angustias de Juan de Juni.
Su historia procesional comenzó en 1951, con la creación de la Procesión de Nuestra Señora de la Amargura. Tras varios años sin recorrer las calles de Valladolid, la Cofradía recuperó su presencia procesional en 2022, acompañando al Monte Calvario cada Jueves Santo en la actual Procesión de la Amargura en el Monte Calvario.
Hoy, la Virgen de la Amargura y el Santo Cristo de la Buena Muerte caminan juntos por las calles de Valladolid, manteniendo viva una tradición que une devoción, arte e historia.
Esta dolorosa, atribuida a Juan Alonso Villabrille y Ron y fechada hacia 1727, fue concebida originalmente como imagen devocional para la Capilla de la Buena Muerte, donde permanece vinculada a la historia de la Cofradía.
De pequeño tamaño y gran expresividad, María aparece abatida y con la mirada elevada hacia el cielo, transmitiendo el profundo dolor ante la Pasión y muerte de su Hijo. Su iconografía está inspirada en la célebre Virgen de las Angustias de Juan de Juni.
Su historia procesional comenzó en 1951, con la creación de la Procesión de Nuestra Señora de la Amargura. Tras varios años sin recorrer las calles de Valladolid, la Cofradía recuperó su presencia procesional en 2022, acompañando al Monte Calvario cada Jueves Santo en la actual Procesión de la Amargura en el Monte Calvario.
Hoy, la Virgen de la Amargura y el Santo Cristo de la Buena Muerte caminan juntos por las calles de Valladolid, manteniendo viva una tradición que une devoción, arte e historia.